8 de noviembre de 2012

El gobierno de Guatemala criminaliza a la juventud.

Lo anterior fue señalado por Abner Paredes, Coordinador del Programa de Derechos de la Juventud de CALDH (Centro de Acción Legal en Derechos Humanos) durante un foro realizado el 8 de noviembre, en la Universidad Rafael Landívar, organizado por estudiantes de Ciencias de la Comunicación. 

En su ponencia, Paredes reconoció que efectivamente la mayoría de hechos violentos son protagonizados por jóvenes, pero también destacó que la mayoría de las víctimas son jóvenes.  Sin embargo, por lo general sólo se señala el fenómeno sin analizar las causas.  

Resaltó que una de las causas fundamentales es la situación de pobreza y falta de oportunidades para la juventud.  Calificó al estado guatemalteco de patriarcal, machista, racista, clasista, represor y excluyente, lo que lo hace por naturaleza un estado violento.

Denunció que aunque hay una Política Nacional de Juventud, esta carece de un plan de acción para hacerla efectiva.  También señaló que:   “la inversión pública en favor de la juventud es prácticamente nula”.  Más aún, en el presupuesto recientemente aprobado, se redujo presupuesto a las instituciones del estado que impulsan el arte y la cultura, que de promoverse favorecería para que la juventud pueda encauzar energías y creatividad.

CALDH ha sido promotor de la Ley Nacional de la Juventud, la cual aún no ha sido aprobada por el Congreso de la República. 

Por su parte, Ana Leticia Pirir, responsable del Área de Juventud de Pop No’j, hizo ver las múltiples violencias que sufren las mujeres indígenas jóvenes:  como mujeres, como indígenas, como jóvenes y la mayoría de las veces, también por ser pobres. 

Comentó que por la falta de oportunidades, las mujeres muchas veces se ven obligadas a migrar internamente en el país o hacia otros países.  Llegan a trabajar a casas particulares y maquilas, donde son prácticamente esclavizadas y objeto de múltiples agresiones.

Hizo ver que la violencia actual es el resultado de una historia de violencia, iniciada desde la Colonización y particularmente de los 36 años de conflicto armado interno, lo cual nos afecta a toda la sociedad, pero de peor manera a las mujeres. 

Luis Martínez, del Programa “Gente para el Cambio” de Action Aid, reafirmó que se ha estigmatizado a la juventud, a lo que ha contribuido de manera significativa los medios de comunicación masivos, que presentan a los jóvenes como “mareros”, “delincuentes”, “violentos”, “haraganes” y no hacen ver lo positivo de la juventud. 

Hizo un llamado a las y los comunicadores sociales a que desempeñen su labor con ética y contribuyan a promover valores positivos en la juventud.

Los ponentes también hablaron de lo que sus organizaciones están haciendo a favor del protagonismo de las y los jóvenes.  En el caso de CALDH, además de sus acciones políticas y de incidencia, trabajan con jóvenes promoviendo el arte.  Han establecido una alianza estratégica con el movimiento hip hop de Guatemala.  Pop No’j también trabaja con jóvenes Mayas rurales  acompañando procesos de organización y participación. 

Luis Martínez llamó a desarrollar la “juvenilidad” como un elemento de identidad positivo, que promueve el ser crítico y creador.

Nancy Avendaño, directora del Departamento de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Rafael Landívar, clausuró el foro, expresando su complacencia por la realización de este tipo de eventos.

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