1 de julio de 2016

CELEBRAMOS EL WAJXAQIB’ B’ATZ



Los mayas nunca han perdido “su tiempo”, pero es ahora cuando se sujetan de él más fuertemente. … son, ante todo, gente con una herencia ancestral legítima, pero también son conscientes y perfectamente capaces de decidir el rumbo que deben tener sus tradiciones. 

Canek Estrada Peña

Image result for nawal b'atz'
 
El próximo Wajxaqib’[1] B’atz corresponde al 4 de julio de 2016, según el calendario gregoriano.

El  Wajxaqib’ B’atz (8 Hilos u 8 Monos) marca el inicio del nuevo año lunar,  según el Conteo Maya del Tiempo.  Es el punto de partida del Solq’ij o Cholq’ij (calendario sagrado o ritual), lo que representa también continuidad (como es el caso para Pop No’j que este Wajxaqib’ B’atz inicia una nueva etapa en su vida).

La Asociación Pop No’j se une a la celebración y a continuación comparte información sobre el significado de este día y las prácticas ancestrales que se desarrollan, particularmente en el pueblo Maya K’iche de de Momostenango, Totonicapán.
Iximuleu[2], Yaxkin[3]
(Guatemala, julio de 2016)

CELEBRACIÓN DEL WAJXAQIB’ B’ATZ
Asociación Pop No’j
Las ideas acerca del tiempo y la creación entre los Mayas contemporáneos, que siguen usando la antigua cuenta de los doscientos sesenta días, están conceptualizadas con fuertes analogías con los procesos que marcan el inicio de la vida de un nuevo ser humano y con aquellos que tiene que vivir la madre.

El Cholq’ij se constituye por la rotación de los 20 nawales[4] por sus 13 niveles de energía, lo que totaliza 260 días. 
Los constituyentes del cholq’ij   son análogos a la numerología propia del cuerpo humano. Los 260 días del calendario sagrado corresponden a los nueve meses de la gestación humana; coincide aproximadamente con 9 lunaciones (cada lunación tiene 29.53059 días, que multiplicado por 9 da 265.77531 días, es decir, 260 más otros 5 días  aproximadamente), que es el período de gestación de una o un nuevo niño.  Los veinte nawales tienen que ver con los veinte dedos del cuerpo y los trece niveles de energía se corresponden a las trece articulaciones mayores.

El B’atz es el nawal que simboliza el hilo del tiempo, que se enrolla y se desenreda.  Es también el cordón umbilical que nos une a la madre durante el período de gestación y por lo tanto, da también el sentido de pueblo y familia, de linaje, unidad, las venas y arterias del cuerpo humano, principio y fin.   El B’atz representa la continuidad del tiempo.  B'atz' es además el hilo con que está tejida nuestra ropa.

El B’atz es el saraguate (mono aullador), al que se asocia la creatividad, la danza y las distintas artes.

El Wajxaqib’ B’atz’ representa para el pueblo Maya K’iche el inicio del nuevo año lunar, según el calendario sagrado o Cholq’ij.

El 8 B’atz’ es considerado como el primer retorno, la primera vuelta de los veinte días desde el momento en que las energías del Universo se conjugaron para dar lugar a lo que existe.  Así pues, las ceremonias que se hacen en este día tienen que ver con recrear y revitalizar el momento en que se completó la creación del Mundo, con el entrelazamiento del tiempo y del espacio para dar lugar al movimiento.  

El 8 B’atz indica el inicio del calendario y el cómputo de los días para la educación de un nuevo ajq’ij[5].  En este día, los  ajq’ijab’  renuevan su pataan, es decir, su   “compromiso de servicio a la comunidad y de alimentar a su nawal”  como ajq’ij, mediante el acto de ofrendar, quemando diversos materiales olorosos de la región en los lugares ceremoniales establecidos por las y los antepasados.
Asimismo, en el Wajxaqib’ B’atz’ se hace público el compromiso de los nuevos Ajq’ijab’ de servir a la comunidad mediante un proceso paulatino, tomando en cuenta su entrega y rectitud.  Culmina la formación del nuevo Ajq’ij y se le entrega su trabajo, por parte de su maestra o maestro, Chuch Qajaw (Madre y Padre).  Es decir, el día Wajxaqib’ B’atz se cierran las 60 ceremonias previas en los diferentes cerros sagrados de la comunidad, de presentación y compromiso del nuevo Ajq’ij ante los cerros y valles (mundo, dualidad masculina y femenina), ante los antepasados abuelas – abuelos y ante las energías creadoras y formadoras.
El tz’ite’ (frijoles rojos del palo de pito) de la vara que el nuevo Ajq’ij recibe en ese día es el símbolo de su compromiso, que irá cultivando en el transcurso del tiempo hasta llegar a ser Chuch Qajaw, mediante méritos alcanzados en la sociedad, según las normas establecidas.  Su tz’ite’ representa el cargo que se le entrega por su nawal, por las señas que tuvo, por el pago que tiene que hacer, por su energía; así inicia su servicio hacia la comunidad. 

En las ceremonias de conmemoración del Wajxaquib B’atz se purifica el espíritu… Asimismo es una ceremonia de acción de gracias por los beneficios recibidos durante el año. (Goubaud 1965: 13-14)

Dice Canek Estrada:  Dos días antes de que llegue la fecha del 8 B’atz’ esperada; es decir, durante el 6 Toj, todos los contadores de los días hacen una ceremonia para pagar las ofrendas que no se pudieron hacer por causas de fuerza mayor o que se olvidaron. De la misma manera, y aunque es raro en cuanto que la preparación es un asunto delicado, también los aspirantes a ser ajq’ij pagan con ofrenda si es que no cumplieron alguna de las ceremonias de preparación a causa de un olvido, mal clima, falta de dinero para el material, o cualquier imprevisto que obstaculizara las ofrendas. Este día se usa para “balancear el pago”, (pajab’al),  entendiendo por eso como ponerse al corriente con las ceremonias que se deben;  la falta cometida al endeudarse con las ceremonias no realizadas, es reversible siempre que en la ofrenda de este día se queme el pom destinado a los días omitidos y un poco más a manera de multa.  Pero es importante llegar al corriente al  8 B’atz’, ya que si no estas deudas se convertirán en sufrimiento.

En la víspera de la gran celebración -el 7 Tz’i-  los ajq’ijab deberán realizar una ceremonia para agradecer la vida propia, la de su familia, su comunidad y en sí de todo lo que existe en el mundo, en vista de se ha podido llegar a dar una vuelta más a la madeja del tiempo, así como  todos los favores recibidos durante los doscientos sesenta días transcurridos. Esta es una ceremonia sólo de agradecimiento, por lo que no se pide nada. El 7 Tz’i servirá de “secretario” al 8 B’atz’,  anuncia que ya se ha llegado la vuelta, que ya llega el momento en que se conmemora y revitaliza el momento la creación, su fuerza es en esos momentos se ha calentado (xmiq’ik), se termina un ciclo del tiempo, a vuelta, para dar pie a otro nueva. En el rito de este día algunos ajq’ijab  colocan alrededor del fuego la ropa (atz’iaq) que ya no sirve, a fin de que se queme a un lado del pom. Esta acción se hace para agradecer por la ropa que cubrió sus cuerpos, y para evitar que esta llegue a un tiradero de basura, pues si es cubierta por cascajo, tierra o más basura, la persona se sentirá oprimida. A veces también se vela todo el material que se quemará al día siguiente.

8 B’atz’ representa entonces la culminación del proceso creador entendido en términos calendáricos, la primer vuelta del tiempo, el primer paso del orden establecido por Ajaw, es el símbolo de la continuidad de todo lo que existe, así como de su constante e ininterrumpida vuelta dentro de una ciclicidad cifrada dentro del Cholq’ij. La vuelta del tiempo es también la vuelta de las fuerzas que animan a todo lo creado, por lo que es pertinente asegurar una vida armónica con dichas fuerzas por medio de las ofrendas antes mencionadas, este es el momento adecuado para  pedir aquellas cosas que aseguren el futuro próspero de manera personal, familiar y comunitariamente, es interesante resaltar que incluso muchas de las oraciones van dirigidas a conseguir estos bienes para toda Guatemala, para todos los grupos originarios del continente y para todas las naciones del mundo. 

El ciclo ritual continúa más allá de la fecha mencionada. El  día que prosigue al 8 B’atz’, es decir, el 9 E, es importante hacer ceremonias para pedir un buen camino y un buen destino en adelante su importancia radica en que marca el comienzo de un reposo en la acción creadora (9 E indicaría que se gesta un nuevo camino) hasta que llegue el día 9 B’atz’.
Escrito sobre un texto anterior elaborado por la Asociación Pop No’j, con información tomada de los textos:  “Concepción Maya del Tiempo y sus Ciclos” y “Wajxaqib’ B’aatz’, producidos por el Consejo Maya Jun Ajpu’ Ixb’alamke.


[1] Wajxaqib’ – 8 en idioma Maya K’iche’
[2] Iximuleu – tierra de maíz, nombre con el cual se identifica a lo que actualmente es Guatemala
[3] Yaxkin – 7º mes del Año Solar Maya
[4] Nawal – energía que rige un día, le da su naturaleza, sus características.  También se conoce como “su rostro del día”
[5] Ajq’ij – palabra compuesta.  Aj significa la persona que se dedica a un oficio o trabajo.  Q’ij significa el sol, el tiempo, el día.  Un Ajq’ij es una persona conocedora del tiempo y sus energías; llamado también Contador del Tiempo.  De manera equivocada, se ha traducido como “guía espiritual” o peor aún como “sacerdote Maya”, dado que el ajq’ij tiene una función mediadora entre las energías del Universo y las personas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario